En 1929 cuando Miquel y Celestina se casaron, la fonda familiar “Cal Miquel” ya existía con “la padrina” en los fogones. En aquella época los andorranos vivían principalmente de la agricultura y el color verde de los prados era omnipresente en nuestros valles.

Poco a poco, con el paso de los años, el turismo empezó a surgir, i el principado a desarrollarse. El nombre de “Cal Miquel” se cambió por “Cal Espel” para no perder el apellido con las generaciones, y así como el turismo, el hotel también creció progresivamente.

Hoy en día, seguimos con la tradición familiar trabajando y cuidando el cliente de la mejor manera que sabemos en el Hotel Espel.